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Al contemplar la realidad del planeta, ver problemas en toda su faz no es algo que nos sorprende. Es posible que nos hayamos acostumbrado a ver problemas humanos de toda índole y en cierta medida nos hayamos vacunado frente a ellos.
Niveles exclusión financiera en UE
Dentro de esos problemas tenemos algunos, de pertinaz mantenimiento, como es el tema del hambre y el no acceso a la alimentación suficiente por parte de una población de 1.000 millones de habitantes, problema crónico, que abarca al 17% de la población del planeta.
El año 2000 se fijaron unos objetivos para la erradicación del hambre junto a otros siete objetivos, en el que se involucraron 180 países representados en Naciones Unidas. Se trataba de conseguir los objetivos para el año 2015, de erradicar la pobreza extrema y el hambre, el acceso a la enseñanza primaria universal, la promoción de la igualdad de género y la autonomía de la mujer, la reducción de la mortalidad infantil, mejora de la salud materna, combate al VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y el fomento de la asociación mundial para el desarrollo.
Pero si dichos ocho objetivos, llamados objetivos del milenio fueron señalados y propagados como objetivos alcanzables, la realidad de los mismos parece cada vez más lejano, toda vez que seguimos señalando prácticamente los mismos niveles de necesidad para alcanzarlos. Incluso en el tema del hambre se ha aumentado la cifra a 1.200 millones de personas, y la geografía del hambre, abarca grandes poblaciones de Asia, y por su gravedad en África, que en el 80% de los casos lo padecen mujeres y niños, aunque tenemos datos preocupantes de exclusión, incluso en países enriquecidos, ya que en la propia Unión Europea, el número de personas que pasan hambre y exclusión alcanza a 15 millones de personas.
Tiene esto mucho que ver con el uso que se hace de los productos básicos y en particular de los granos, alimento básico del sustento de millones de personas, que en las fechas actuales se ha encarecido en un 80% su precio, lo que junto a las enfermedades que en los países desarrollados no suponen mortandad alguna, hecho bien distinto en los del Sur, donde por enfermedades curables con una higiene básica y acceso al agua potable se resolverían tantos y tantas muertes de niños y niñas, por enfermedades gastrointestinales o respiratorias, que alcanza la cifra de 3 millones de niños y niñas menores de 5 años que mueren de hambre al año.
Al final, el tema del hambre nos lleva a hacernos la pregunta de las voluntades para solucionar la injusta situación actual, de tanta y tanta población del planeta que sobrevive en unas condiciones infrahumanas, y tenemos la respuesta a una respuesta que durante muchos años hemos estado escuchando, que no había recursos suficientes para poder resolver el problema del hambre, que era imposible. Pero hete ahí, la inmensidad de recursos que se han utilizado en el rescate de la banca.
Para erradicar el hambre se calcula que serían necesarios unos 44.000 millones de dólares, que han sido negados hasta la fecha, pero para el reflote de la banca se han utilizado, y no ha habido restricción para disponer de 87 billones, con b, que para resolver el bienestar de la ciudadanía se nos negaba su existencia.
Queda clara la nula voluntad de intervenir en un problema que afecta a los seres humanos, que al final, tal como señala Amartya Sen, premio nobel de economía indio, la pobreza y el acceso a las necesidades básicas pasa por el supermercado en que se ha convertido el planeta, donde se dispone de todos los elementos básicos necesarios y los superfluos, pero al que sólo pueden acceder los que tienen recursos económicos, excluyendo al que no dispone de los mismos.
Para cuándo las intervenciones de soportes sociales universales, para cuándo las intervenciones en políticas de soberanía alimentaria, apoyo a colectivos excluidos, en este momento que se disponen de todos los recursos técnicos y económicos para ello. Cuándo vamos a poder soñar que se dispondrá de un salario básico universal, pleno empleo para las mujeres, servicios sociales para toda la población, distribución equitativa de la renta, y políticas fiscales que posibiliten unas mejoras sociales universales.
En fechas recientes se han publicado las medidas que los diversos países del mundo han ido tomando a la hora de erradicar el hambre por parte de Acction Aid, hay países que han alcanzado resultados positivos y otros que están incidiendo negativamente en las políticas de su resolución.
Dentro de los ejemplos positivos y negativos las siguientes referencias son de interés
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Brasil, China (positivos)
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India y EE.UU (Negativos) Peores resultados en la erradicación del hambre.
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Japón, EE.UU. Y nueva Zelanda (Negativos) Disminución de presupuestos para inversión en agricultura.
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Brasil encabeza resultados positivos en la erradicación de la pobreza, basados en la voluntad política y la inversión de recursos para su solución.
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Redujo un 73% el número de niños mal alimentados, con; - bancos alimentarios, - cocinas comunitarias, - ayudas a pequeños campesinos.
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Se puso en marcha un proyecto coordinado, con los agentes sociales; entidades religiosas, iniciativa privada, ONGD y órganos gubernamentales.
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Los órganos gubernamentales permean todos los estamentos: ministerios, empresas públicas y todos los órganos federales, ejército incluido.
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China redujo en 58 millones el número de personas que pasaban hambre, que supone reducir en un 9% la población con hambre.
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Ghana y Malawi, ejemplos significativos de África en la erradicación del hambre.
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India. El país con el 3er puesto en número de millonarios, tiene hoy 30 millones de hambrientos más, que en los años 90.
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Japón, EE.UU. Y Nueva Zelanda. Han disminuido los presupuestos para inversión en agricultura.
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