Crisis, desarrollo, subdesarrollo, recursos económicos y uso de los mismos
Martes, 02 de Junio de 2009 13:03
 
Viene a cuento el titular en este momento, en que parece que estamos metidos hasta el cuello en una crisis sin precedentes, en lo que se conoce de existencia de este planeta, que se hace difícil vislumbrar en muchos casos las razones, los hechos o los actos que se han cometido, como lo que se debe de encarar de cara a solucionar un problema de existencia para muchos miles y millones de personas en todos los continentes.
No está afectando a todos los países de la misma forma, ya que algunos, los desarrollados disponen de más recursos para buscar salidas a una crisis que en gran medida se ha generado por la avaricia humana, de unos pocos con posibilidades, que siguen pretendiendo acaparar todas las riquezas del planeta sin pararse a pensar en las consecuencias que generan, o sabiéndolo, lo que todavía hace más dramática la situación.
 
 
Lo mismo nos tenemos que preguntar, ¿Quién gobierna el mundo? ¿Cuál es el poder real de las instituciones, de los políticos? El comercio local de los países es importante, ronda el 75% de todo el comercio que se desarrolla en el mundo. El otro 25% corresponde al comercio de las empresas transnacionales.

El problema que hay que solucionar esta claro: las desigualdades entre ambos mundos. El objetivo a perseguir también lo está: las relaciones comerciales se deben establecer de igual a igual y de manera sostenible. La sostenibilidad es un factor muchas veces dejado de lado en aras de beneficios rápidos, de no inversión en medio ambiente, de no inversión en tecnologías apropiadas, de no inversión en los medios sanitarios de enfermedades que afectan a poblaciones importantes, pero que no pertenecen a los llamados países desarrollados, sino a los de en vías de desarrollo.
Algunas medidas como la liberalización del mercado de los productos agrícolas debilita constantemente la economí­a de buena parte de las familias campesinas y los paí­ses. África, y en particular los paí­ses del Sahel que son forzados por el Banco Mundial a desarrollar el cultivo del algodón para así­ pagar el peso de la deuda que sufren, han visto como sus explotaciones se hunden debido los subsidios de los paí­ses ricos como EE.UU.
Se han dedicado millones de hectáreas al cultivo intensivo de la soja en Suramérica en perjuicio de los campesinos locales y la producción alimentaria local. Argentina, que en 1994 contaba con un 17% de su población por debajo del umbral de la pobreza ha visto como esta cifra ha explotado. Actualmente, el 40% de la población de este paí­s sufre de hambre.
Las importaciones han dejado de lado a las agriculturas alimentarias de subsistencia de los paí­ses africanos occidentales. Senegal importa ahora 500.000 toneladas de arroz de baja calidad y paí­ses como Filipinas, que en 1994 eran auto suficientes, deben ahora importar un millón de toneladas de cereales. Por su parte, Indonesia vio una multiplicación por tres del valor de sus importaciones de cereales entre 1994 y 2004: pasaron de 60 a 180 millones de dólares.
Cientos de millares de campesinos en India y China se trasladan en busca de los hipotéticos puestos de empleo. Las enmiendas a sus polí­ticas agrí­colas, hechas por la Unión Europea y los EE.UU, han decepcionado a los pueblos, ya que no han servido ni para limitar los subsidios de las importaciones ni para que haya una distribución más justa en la agricultura.
Es decir que tenemos que conseguir que todas las sociedades encuentren su estado sostenible de “bienestar” (las fórmulas únicas no sirven, hay muchas formas de entender la felicidad, tantas como casi culturas) y cuando libremente decidan comerciar con sus excedentes productivos (si los tuvieran) entonces proceder al comercio, ahora sí, justo.
Frente a esto algunas transnacionales tienen volúmenes de negocio, en la que una sola multinacional es superior al producto interior bruto de muchos países, incluidos Austria o Dinamarca. La existencia misma y el papel de los paraísos fiscales que dan cobijo al dinero opaco, dineros que son necesarios para parar el hambre en el mundo. ¿Donde están las voluntades para conseguirlo? Parece que las autoridades de rangos y niveles distintos no tienen puesta su voluntad en resolver los problemas que afectan a gran parte de la población mundial.
Cuales  es su papel, los esfuerzos por un mundo mejor, ya que al analizar el nuevo panorama laboral en el mundo: las deslocalizaciones de empresas, las grandes áreas de producción mundial (China e India), la inmigración, la pérdida de la sociedad del Bienestar en Europa, las privatizaciones, la pérdida de los derechos laborales, la victoria de la economía especulativa sobre la economía productiva y la política económica neoliberal son pan de cada día.
La situación del mundo es cada vez más desigual, la situación de la pobreza en relación al consumo en el mundo, las áreas de miseria en los países desarrollados, las pandemias, el comportamiento de las grandes multinacionales farmacéuticas en los países en los que un tercio de la humanidad vive con menos de un dólar al día.
 
Para acompañar estas reflexiones os acompañamos dos artículos de opinión, uno de ellos de Federico Mayor Zaragoza, y otro de Ramón Muñoz, en el periódico El País.
 
Es posible que tengamos que utilizar más a menudo la frase de Albert Einstein, de que ''no podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos".
 
 

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