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Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), renunció ayer a su cargo en esa entidad, al denunciar la existencia de campañas de desprestigio en su contra, lo cual desató una tormenta contra el presidente Álvaro Colom, quien es presionado por varios sectores para que destituya al fiscal general, Conrado Reyes.
POR OLGA LÓPEZ Y GEOVANNI CONTRERAS
Esa tensión llevó al mandatario a decir anoche que podría remover al jefe del Ministerio Público, para no perder “la buena relación” que tiene con la comunidad internacional.
La situación se complicó desde el mediodía, cuando Castresana ofreció una conferencia de prensa en la que anunció su dimisión como jefe de la CICIG y aseguró que había tomado esa decisión por el nombramiento de Reyes como fiscal general, de quien dijo que “tiene historial de corrupción y vínculos con organizaciones ilícitas”.
Expresó que la designación de ese funcionario fue producto de pactos entre despachos de abogados dedicados a adopciones ilegales y defensa de narcotraficantes.
“Grupos criminales que están enfrentados entre sí han cerrado filas contra la Comisión porque han entendido que el peligro era compartido y común (...) y la forma que encontraron para detener la acción de la CICIG fue destruir mi imagen, recuperar los espacios perdidos y la filtración de estructuras criminales en las instituciones de justicia”, aseveró Castresana.
Aseveró que las estructuras criminales iniciaron estos ataques porque habían perdido espacios de poder en el Ministerio Público, el Organismo Judicial, el Ministerio de Gobernación y el Sistema Penitenciario.
De acuerdo con Castresana, el temor de estos grupos aumentó por el trabajo que está efectuando la CICIG en el país, el cual resumió en 140 órdenes de captura. “Por primera vez en la historia de Guatemala, la CICIG toca a los intocables, acusa y encarcela a personas que hasta ahora habían estado por encima de la ley”, enfatizó.
Las campañas
Castresana aseguró que la campaña de los grupos paralelos para detener el accionar de la CICIG se intensificó el 26 de enero último, después de la detención del ex presidente Alfonso Portillo.
Identificó tres diferentes campañas de desprestigio. En la primera incluyó a profesionales de mercadeo que pretenden destruir su imagen, para que la CICIG desaparezca.
La segunda la describió con ataques sistemáticos contra su vida privada, que calificó de falsedad, pero se abstuvo de dar detalles.
“Hay filtración interesada de información confidencial de nuestras investigaciones antes de que podamos desarrollar las acciones procesales y penales oportunas en la desarticulación de esas estructuras criminales”, expresó.
Para ello, señaló, estos grupos han activado sus mecanismos de infiltración en las instituciones de justicia, que incluso podrían estar dentro de la misma CICIG.
“También se evidenciaron otras conductas complementarias de descrédito, desgaste y hasta chistes con el mismo objetivo”, comentó.
Castresana acusó a diputados de estar vinculados con estos grupos, que han pretendido obstruir el trabajo de la Comisión para combatir la impunidad en el país. Reveló que esa acción se evidencia en el Legislativo con la congelación de 11 iniciativas de ley propuestas por la CICIG, las cuales fueron excluidas de la agenda y a la fecha no se ha programado su discusión.
“Retiraron la financiación para el sistema de seguridad y justicia, y el ejemplo más evidente fue la aprobación de Q4 mil 500 millones en bonos del Tesoro, de los cuales no se destinó nada para este sector”, aseveró.
Castresana aseguró que a ello se suma la falta de ejecución de los compromisos pendientes, como el fortalecimiento de la Fiscalía Especial para la CICIG y la cárcel de alta seguridad.
“La única manera de frenar esa campaña de descrédito y de desgaste a la Comisión es relevar al individuo (...) La regla de la ONU señala que cada dos años se tiene que relevar a los jefes de misión, más aún cuando se trata de exposiciones de alto riesgo y desgaste”, expuso.
Agregó: “A nivel personal siento que ya no puedo hacer más por Guatemala que lo que he hecho en estos dos años y medio, y la convicción que me llevó ante el secretario de la ONU a presentar mi renuncia fue que le sirvo más a Guatemala y a la CICIG afuera que dentro”.
El jefe de la CICIG afirmó que dimitió a la CICIG ante Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, el 4 de junio último, en Nueva York.
En un comunicado, Ki-Moon manifestó que procederá al nombramiento del sustituto de Castresana, a efecto de que la CICIG continúe con los logros alcanzados en el país.
Instó a las autoridades guatemaltecas a brindar el apoyo necesario para que el nuevo comisionado finalice el mandato de la CICIG, en septiembre del 2011.
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